lunes, 4 de julio de 2011

Unsuk Chin-Alicia en el país de las maravillas


Ópera Actual: ¿Por qué eligió Alicia en el país de las maravillas para su primera ópera?
Unsuk Chin: Para muchas personas se trata de un libro para niños, pero su relevancia ha sido universal y ha inspirado con sus distintos planos de lectura tanto a científicos como a escritores de la talla de Jorge Luis Borges. Yo misma descubrí la obra siendo una persona adulta. El interés nació gracias a las menciones que de él se hace en la literatura científica y en concreto en la obra de Douglas Hofstadler. Sentí curiosidad y decidí leer el libro de Lewis Carroll. Desde las primeras páginas quedé fascinada y resultó para mí absolutamente sorprendente encontrarme con el mundo de mis propio sueños.


Ó. A.: ¿Cómo decidió afrontar la composición?
U. C.: Desde cierto punto de vista, ni más ni menos que como en las demás. Pero cada género tienes sus características peculiares y para escribir una ópera se debe actuar de modo diferente a cuando se compone para un conjunto de música contemporánea, por ejemplo. Creo que esta obra será más directa e inmediata que el resto de mis composiciones. No más sencilla, posiblemente. El antecedente más próximo en este estilo podría encontrarse en mi obra Snags & Snarls, una especie de ensayo operístico para soprano y orquesta.


Ó. A.: Un compositor ha de tener imaginación y fantasía. Cuando compone, ¿se siente un poco como Alicia?
U. C.: No creo que Alicia sea únicamente imaginación y fantasía, pues definitivamente no es sólo un sueño infantil. Trata sobre todo del choque entre los diferentes modos de comunicarse y percibir la realidad. En Alice se da un continuo conflicto entre las diversas formas de percibir el mundo. La técnica de escritura de Carroll y su gusto por la paradoja son muchas veces asimilados al nonsense, pero es un error, ya que se trata de una especie de lógica onírica en la que la protagonista, que tiene un modelo de percepción distinto, se pierde irremediablemente. Para enfatizar esta idea mía el libretista David Henry Hwang y yo misma hemos cambiado el principio y el final, demasiado convencionales en comparación con el resto de la historia. Será algo completamente surreal. Yo creo que Carroll hizo concesiones al gusto del público y no quiso adelantarse demasiado a su época; pero en nuestro caso el mundo de los sueños será la realidad y por ello el principio y al final serán escenas oníricas.


Ó. A.: ¿Será, entonces, una ópera para adultos? ¿O quizá para todos los públicos, comprendido el infantil?
U. C.: Espero que sea una ópera para todos, sin distinción de edad o de procedencia. Cada espectador podrá sacar sus propias conclusiones, pero en cualquier caso creo que será una experiencia enriquecedora. ¡Sería terrible que sólo hubiese una clave de lectura única para la música!


Ó. A.: ¿Cómo la definiría musicalmente?
U. C.: Yo juego con los significados musicales y con las referencias a la diversidad de estilos y subrayo los diferentes personajes mediante la música de modo parodístico. Componer para las voces es un proceso instintivo y difícil de analizar. De la lectura del texto suelen salir imágenes musicales y vi claro enseguida que a uno de los personajes (La Oruga) no se le podía representar con la voz sino con un instrumento. Estoy buscando la clave musical para su humor negro.


Ó. A.: ¿Será su Alice tan fantástica como la del relato de Carroll?
U. C.: Confío en que así sea. De hecho, he cambiado algunas escenas porque me parecían demasiado ligadas a la realidad y espero que así el mensaje de la obra, tal como yo lo entiendo, destaque con mayor claridad. Fui yo quien propuse el tema de la ópera a Kent Nagano, y él estuvo de acuerdo conmigo.

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